25 de agosto de 2011

El Semáforo de Igueste de San Andrés

El sábado 25 de junio de 2011 inauguramos el #trulenque con una excursión al Semáforo de San Andrés. Mucho calor, preciosas vistas, buena comida en Igueste y agradable mañana de sábado es el resumen de todo lo que vivimos.

En asotavento.com se cuenta qué es eso del Semáforo. Aquí trasladamos lo que ahí se cuenta. Verán que estamos ante un semáforo sin luces. Pasen y lean.

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La Isla de Tenerife y en concreto el Macizo de Anaga (península situada en su extremo NE) nunca deja de sorprender al viajero, turista o isleño. Un pueblecito de Anaga, al final de la carretera que parte de Santa Cruz y  pasa por Las Teresitas para después deleitarnos con un sin fin de curvas sobre la costa, es el origen de esta curiosidad que se complementa y completa con el motivo principal de esta entrada. Se trata de Igueste de San Andrés, situado sobre las dos laderas que flanquean el final de un barranco que cae al mar desde la cumbre del Pijaral. Casas y cultivos de frutales (y papas y millo en menor cantidad). Preciosas terrazas de aguacateros, mangos, papayeros y plataneras y otras frutas, que en una ocasión un lugareño me comentó en una de mis múltiples visitas a este encantador rincón de la isla. ¿Por qué tanta fruta tropical en este sitio? Se cuenta que muchos habitantes de Igueste emigraron a Cuba y otras zonas de América y que de ahí le viene esta “tradicicón” al pueblo, ya que a su vuelta las trajeron allende los mares y aún permanecen cultivadas décadas y décadas más tarde.
Pero miremos más arriba, sobre el Acantilado de La Atalaya, esa gran mole de roca que divide al Barranco de Igueste con el de Zápata, al Norte. Vemos algo. Blanco. Un edificio de una planta y un palo alto al lado. La gente (que no es de Anaga) lo ha visto incluso desde Santa Cruz y no tendrá ni idea de qué es. Tal y como me pasaba a mi hace algo más de un lustro. Pues es él, El Semáforo.
Se trata de una edificación casi en ruinas y abandonada hoy en día, pero que tuvo una utilidad hasta no hace mucho. Desde este lugar se divisa con un simple giro de cuello el Puerto de Santa Cruz, al SO, y el horizonte al NE, o sea el lugar por el que aparecen los barcos que llegan de la Península Ibérica (y resto de Europa).
La compañía británica de consignas y aduanas “Hamilton & Cia.” lo construyó en la década de los 70 del siglo XIX y funcionó hasta 1979. Varios operarios que residían en él se encargaban de vigilar la llegada de barcos hacia el puerto y mediante catalejos lograban “adivinar” las características de cada nave, principalmente la eslora. Una vez lo tenían claro, avisaban al personal del puerto para que tuviera preparado un lugar de atraque o varado del navío en cuestión, además de tener en sus puestos a estibadores y demás trabajadores de cargas y descargas de buques. Antes de este uso la zona fue utilizada como mirador y observatorio marítimo para defensa naval y militar.
Vemos por lo tanto que no se trata de un faro al uso (que avisa al barco) sino de una estación de señalización marítima que tiene como objetivo el aviso al puerto. Y ¿cómo eran esos avisos? Pues simple. Mediante telas desplegadas en el mástil (cual velero). Según el color, un tipo de barco, de ahí el apelativo de “Semáforo”. Cuando la llegada era en horas de poca luz o de noche se utilizaban antorchas y fuegos.
El edificio cuenta con numerosas habitaciones (dormitorios, cocina, etc) e incluso con una sala en el extremo NE de planta hexagonal, que colmataría los deseos de muchos para ubicar en ella su estudio o comedor. En el exterior existe un horno y bajo la terraza en la que ubica el mástil, hay un aljibe.
Todo esta hoy abandonado y en estado lamentable. Nadie le “mete mano” a este monumento que prevalece como el único en su especie de entre la señaletica marítima de Canarias y apostaría decir que de España. Y lo sorprendente es que aún está protegido como se debe, ya que de hecho aún no se ha iniciado expediente de declaración de Bien de Interés Cultural.
Para la gente de Anaga y sobre todo a los de Igueste se trata de un lugar especial, que forma parte de la historia del macizo y su costa. Incluso el CD Igueste-Anaga tiene en su escudo al Semáforo.
Para llegar a él, basta con tomar el sendero que sube desde Igueste de San Andrés (el barrio de la Iglesia) hasta la Atalaya por un camino ancho, de fuerte pendiente en algunos tramos, y cortado a pico y pala para poder subir carros con bestias hasta lo alto. Hoy en día está dentro de la Red de Senderos de Tenerife como PR TF 5.1 (2,2 km.). Aquí puedes tener más información de esta ruta a pié.
Las vistas desde el Semáforo son espectaculares. La costa a nuestros pies. Gran Canaria en frente, sobresale entre el horizonte. Santa Cruz al SO, y por encima las cumbres de la la isla con el Teide incluido. Y al norte la costa de Anaga con el Roque y Playa de Antequera como lugares más destacados. Si tienen oportunidad no dejen de conocer este sitio y así tienen un motivo más para acudir a Igueste.
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Más fotos:

asotavento en picasa

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  Fuente: asotavento.com


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